Cuál es la mejor temperatura del agua para ducharse

La caliente ayuda a relajar los músculos y la fría acelera la circulación

Según los especialistas, la ducha tibia es ideal combinada con agua caliente y fría. / Foto: Freepik.

Según los especialistas, la ducha tibia es ideal combinada con agua caliente y fría. / Foto: Freepik.

Ni fría ni caliente, tampoco tibia, la mejor temperatura del agua para ducharse dependerá de lo que quieres conseguir con ella, si relajarte, tonificar tu piel, o simplemente asearte.

La mayoría de las personas prefieren las duchas calientes, consideradas por muchos como poco apropiadas, no obstante, investigaciones señalan que tanto las calientes como las frías tienen beneficios para la salud como los publicadas por el portal Businessinsider.

Duchas frías

1. Aceleran la circulación de la sangre, por lo que es súper beneficiosa para personas que sufren de hipertensión o enfermedades cardiovasculares, previniendo también estos padecimientos.

2. Reducen el dolor muscular tras un entrenamiento intenso por su poder regenerativo. Con esta temperatura tus músculos se relajarán y repararán después de un duro entrenamiento.

3. Calman el picor de la piel.

4. Te ayudan a despertar en esos días de letargo, debido a que cuando el frío golpea tu cuerpo, sientes un pequeño shock que aumenta la entrada de oxígeno y la frecuencia cardíaca, poniéndote alerta.

En cuanto a sus desventajas, las duchas frías pueden no ser una buena idea si ya tienes frío, debido a que la temperatura más fría no va a ayudar a calentarte de ninguna manera.

Tampoco son recomendables si estás enfermo, debido a que podría ser demasiado para tu sistema inmunológico.

Duchas calientes

1. Alivian los resfriados y la tos gracias al vapor que producen. Este ayuda a abrir las vías respiratorias y limpiar los conductos nasales.

2. Ayuda a la relajación muscular. El agua caliente alivia la tensión corporal y puede calmar la fatiga muscular.

En cuanto a las desventajas de las duchas calientes; estas pueden secar e irritar tu piel, debido a que causan daño a las células de queratina que están localizadas en la epidermis (la capa más externa de la piel). Al alterar estas células, crea una piel seca e impide que las células retengan la humedad.

Además, las altas temperaturas facilitan que la piel se seque y empeoren condiciones como el eccema, e incluso pueden causar picores.

Estas placenteras duchas también pueden aumentar la presión sanguínea, por lo que si tienes problemas con la presión arterial alta o enfermedades cardiovasculares, es mejor que las evites.

Según los expertos, lo mejor es darse una ducha tibia, o combinar temperaturas durante la ducha.

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