¿Las mujeres atractivas tiene poca suerte en el amor? esto dice la ciencia
Un estudio revela que las mujeres "muy poco atractivas" tienen más probabilidades de casarse, pero la explicación te sorprenderá
Ni la inteligencia ni la belleza definen tu éxito en el amor. Un estudio lo confirma. Crédito: Shutterstock
Hay una idea que se ha instalado en el imaginario colectivo. Cuanto más inteligente es una mujer, peor le va en el amor. La supuesta prueba de esta teoría sería un estudio del London School of Economics. Sin embargo, al leer el trabajo original, uno se encuentra con una conclusión sorprendentemente diferente.
La investigación fue hecha por el investigador Satoshi Kanazawa, del London School of Economics and Political Science (LSE), quien analizó dos grandes bases de datos.
La primera fue el National Child Development Study del Reino Unido (con 17,419 personas seguidas desde su nacimiento en 1958) y el National Longitudinal Study of Adolescent Health de Estados Unidos (con 35,000 jóvenes estadounidenses).
En este estudio, también reseñado por la revista Time Magazine, Kanazawa encontró que las personas atractivas tienden a ser más inteligentes. Al estudiar ambos sexos se demostró que los hombres atractivos tenían un coeficiente intelectual promedio, 13.6 puntos por encima de la norma, mientras que las mujeres atractivas lo tenían 11.4 puntos por encima.
El giro que nadie esperaba
El dato que realmente descolocó a los investigadores llegó después. Cuando analizaron en profundidad quién estaba casado a los 29 años, las mujeres «muy poco atractivas» tenían más éxito que las de atractivo promedio o ligeramente por debajo.
Además, indica que el estudio, esas mismas mujeres solían casarse con hombres que ganaban más dinero y tenían más estudios.
¿La explicación de Kanazawa? Especulativa, en sus propias palabras añade que «si los hombres inteligentes han preferido casarse con mujeres muy poco atractivas generación tras generación, entonces, dado que tanto la inteligencia general como el atractivo físico son altamente hereditarios, esto puede explicar por qué los trabajadores muy poco atractivos son más inteligentes…».
Como se notará, el estudio nunca afirma que «a las mujeres más inteligentes les vaya peor en el amor». Al contrario, sugiere que las mujeres muy poco atractivas (que, según la hipótesis de Kanasawa, serían más inteligentes) tienen más éxito matrimonial.
Kanazawa fue cuidadoso en sus conclusiones al revelas que son «puramente científicas», dijo, y no deben usarse para juzgar a nadie.
Es importante aclarar lo que el estudio no dice. En ningún momento afirma que «a las mujeres más inteligentes les vaya peor en el amor». De hecho, lo que sugiere es que las mujeres muy poco atractivas (que, según la hipótesis del estudio, serían más inteligentes por la razón mencionada) tienen más éxito matrimonial, no menos.
El propio Kanazawa fue cuidadoso al presentar sus conclusiones, advirtiendo que su afirmación de que «la gente atractiva es más inteligente» es «puramente científica» y no «una prescripción sobre cómo tratar o juzgar a los demás».
Kanazawa: un científico polémico
Cabe señalar que Satoshi Kanazawa es una figura polémica en el mundo académico. Sus comentarios e investigaciones sobre raza e inteligencia, multiculturalismo y la relación entre atractivo físico e inteligencia han sido duramente criticados por otros científicos.
Incluso, un grupo de 68 psicólogos evolucionistas emitió una carta abierta titulada «La mala ciencia de Kanazawa no representa la psicología evolutiva» rechazando sus puntos de vista. Como resultado de la controversia, fue despedido de su columna en Psychology Today y la London School of Economics le prohibió publicar en medios no revisados por pares durante 12 meses.
Y entonces, ¿qué aprendemos de todo esto?
Más allá de las cifras, este estudio nos invita a reflexionar sobre la complejidad de las relaciones humanas. El atractivo y la inteligencia no son factores aislados, sino que interactúan de maneras sorprendentes con otras variables como la educación, el estatus socioeconómico y hasta las preferencias de pareja que se han ido construyendo a lo largo de generaciones.
La lección más valiosa quizá no sea sobre «quién tiene éxito en el amor», sino sobre los peligros de simplificar conclusiones científicas complejas. Como el propio Kanazawa advirtió, sus hallazgos no deben usarse para juzgar o etiquetar a las personas.