TikTok e Instagram: por qué su uso excesivo se relaciona con la infelicidad
El Informe Mundial de la Felicidad 2026, de la Universidad de Oxford, identificó que el uso excesivo de TikTok e Instagram se asocia con caída del bienestar
La adicción a las redes sociales en jóvenes puede llevarlos a sentir estrés. ansiedad y hasta depresión. Crédito: Shutterstock
En marzo fue publicado el Informe Mundial de la Felicidad 2026, elaborado por el Centro de Investigación del Bienestar de la Universidad de Oxford en colaboración con Gallup y la ONU, identificó una relación directa entre el uso excesivo de plataformas visuales como TikTok e Instagram y la caída en los niveles de bienestar entre jóvenes.
El estudio, que analizó datos de 270,000 adolescentes de 15 años en 47 países, señala que el consumo pasivo y orientado por algoritmos en estas redes agrava problemas como ansiedad, depresión y baja autoestima, especialmente entre las chicas.
Qué revela el estudio: no todas las redes son iguales
Uno de los hallazgos más significativos es la diferencia entre los tipos de plataforma. Mientras que las aplicaciones enfocadas en la conexión interpersonal, como WhatsApp y Facebook, mostraron una relación positiva con el bienestar, las redes basadas en contenido visual y alimentadas por algoritmos, como Instagram, TikTok y X (antes Twitter), se asociaron con niveles más bajos de felicidad y un aumento de los problemas de salud mental.
El profesor Jan-Emmanuel De Neve, director del centro de investigación de la Universidad de Oxford y editor del informe, explica el fenómeno: «Esto sugiere que debemos volver a poner lo social en las redes sociales y alentar tanto a los proveedores de estas plataformas como a los usuarios a usar estas herramientas para conectarse con personas reales».
La diferencia está en la naturaleza del consumo. El «scroll infinito» y la exposición pasiva a contenidos de influencers, comunes en Instagram y TikTok, estimulan comparaciones sociales perjudiciales, envidia y estrés. En cambio, el uso activo, como conversar con amigos en WhatsApp, parece tener un efecto protector.
La dosis ideal y el efecto en las chicas
El estudio también identificó una «dosis ideal» de uso. Según los investigadores, los adolescentes que pasan una hora o menos al día en redes sociales reportan niveles de satisfacción con la vida más altos que aquellos que no usan las plataformas (excluyendo a quienes no tienen acceso a internet).
El problema es que el promedio global de uso es de dos horas y media diarias, un nivel considerado excesivo y asociado a una caída significativa en el bienestar.
El impacto negativo es especialmente grave entre las chicas. La investigación mostró que, en países de Europa Occidental, la caída en la satisfacción de vida entre las jóvenes usuarias intensivas es casi dos veces mayor que en otras regiones.
Las chicas que pasan más de cinco horas al día en redes tienen una probabilidad mucho mayor de presentar baja autoestima, depresión e insatisfacción con su imagen corporal.
No solo las redes explican la infelicidad
A pesar de los resultados contundentes, los investigadores hacen una salvedad importante. No se puede atribuir toda la crisis de salud mental de los jóvenes solo a las redes sociales. De Neve destacó que factores económicos, como la falta de vivienda asequible, la ansiedad por el futuro laboral y la sensación de que los empleos «desaparecen ante sus ojos», también pesan en el ánimo de esta generación, especialmente en los países más desarrollados.
Asimismo, el informe también señala que el contexto social y cultural marca la diferencia. Mientras que el bienestar juvenil cayó en Estados Unidos, Canadá y Reino Unido, países de América Latina, como Costa Rica y Brasil, mostraron una mejora en los índices de felicidad.
Para los investigadores, los fuertes lazos familiares y comunitarios de la región ayudan a proteger a los jóvenes de los efectos nocivos del mundo digital.
Qué hacer: el debate sobre la prohibición
Ante las evidencias, varios países ya han comenzado a actuar. En diciembre de 2025, Australia aprobó una ley que prohíbe el uso de redes sociales para menores de 16 años. Francia y España discuten medidas similares, y en Estados Unidos, el CEO de Meta, Mark Zuckerberg, fue hallado culpable de diseñar plataformas para enganchar a niños y adolescentes.
Sin embargo, el informe de Oxford sugiere que la solución no es solo prohibir, sino «reintegrar el propósito social» en las plataformas. El estudio concluye que la clave está en estimular tanto a los creadores de las redes como a los usuarios a usarlas para conectarse con personas reales, en lugar de solo consumir contenido pasivamente.
«Es el mayor experimento de restricción absoluta para menores de 16 años, y otros países deberían observar con atención sus resultados antes de tomar decisiones apresuradas», afirmó De Neve sobre la ley australiana.
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