¿Cuáles son los síntomas de una infección por Candida auris?
El hongo es resistente a múltiples fármacos y está propagándose silenciosamente en hospitales y centros de cuidado de Estados Unidos
El peligro de los pacientes colonizados es que pueden actuar como reservorios silenciosos del hongo. Crédito: Shutterstock
Las alarmas han vuelto a encenderse en el sistema sanitario estadounidense, esta vez debido a un pequeño hongo llamado Candida auris (C. auris), invisible a simple vista, pero con una capacidad de resistencia asombrosa, el cual se está propagando silenciosamente por hospitales y centros de cuidado de largo plazo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo ha incluido en su lista de patógenos fúngicos prioritarios dentro de la categoría de «prioridad crítica«. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos son aún más directos. En su informe de 2019 sobre amenazas de resistencia a los antibióticos, designaron a Candida auris como una «amenaza urgente».
¿Qué hace tan peligroso a este hongo?
Los CDC resumen las razones de preocupación en cinco puntos: causa infecciones graves, con frecuencia es resistente a los medicamentos antifúngicos, su incidencia está creciendo rápidamente, es difícil de identificar y puede causar brotes en hospitales y otros centros sanitarios.
Los estados con mayor concentración de población hispana, es decir, Nueva York, Nueva Jersey, Texas y California, son precisamente donde C. auris ha golpeado con más fuerza.
Según una investigación publicada por el New York Post durante el primer semestre de 2024, los estados de Nueva York y Nueva Jersey acumulaban alrededor del 20% del total de infecciones por Candida auris reportadas en todo el país.
¿Cuáles son los síntomas de una infección por Candida auris?
Los síntomas que causa Candida auris son bastante inespecíficos. Entre ellos está la fiebre y escalofríos que no mejoran incluso después de tratamiento con antibióticos y ausencia de infecciones bacterianas que expliquen estos síntomas.
El Dr. Marc Siegel, analista médico senior de Fox News y profesor clínico de medicina en NYU Langone, advirtió que estas señales pueden confundirse con otras infecciones, lo que complica aun más su diagnóstico.
Este retraso puede llevar a complicaciones derivadas de esta infección. Cuando el C. auris alcanza el torrente sanguíneo puede causar candidemia (infección de la sangre) y candidiasis invasiva (infección de tejidos profundos).
Un estudio internacional de 41 pacientes con condiciones subyacentes graves diagnosticados con C. auris entre 2012 y 2015, citado por WebMD, encontró que la candidemia ocurrió en el 61% de los casos y las tasas de mortalidad se acercaron al 59%.
Población vulnerable al Candida auris
No todas las personas que tienen contacto con C. auris desarrollan síntomas. Existe un estado llamado colonización, donde el hongo vive en la piel o en algunos órganos del cuerpo humano sin causar daño. El Departamento de Salud de Nueva Jersey define claramente la diferencia:
- Caso clínico: persona con evidencia de laboratorio confirmatoria a partir de una muestra clínica recolectada con el propósito de diagnosticar o tratar una enfermedad. Esto incluye muestras de sitios que reflejan infección invasiva (sangre, líquido cefalorraquídeo) y de sitios no invasivos (heridas, orina, tracto respiratorio).
- Caso de colonización: persona con evidencia de laboratorio confirmatoria a partir de un hisopo recolectado con el propósito de detectar colonización por C. auris.
El departamento de salud asegura que el peligro que corren los pacientes colonizados es que pueden actuar como reservorios silenciosos del hongo, propagándolo a su entorno sin saberlo.
Asimismo, el Dr. William Schaffner, profesor de Enfermedades Infecciosas en el Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt, ubicado en Nashville, Tennessee, explicó para Fox Chattanooga, los factores que hacen vulnerable a una persona frente a Candida auris.

«En primer lugar, es resistente a muchos de los tratamientos que tenemos. En segundo lugar, afecta a personas mayores, con condiciones médicas complejas o que han sido sometidas a cirugía. Curiosamente, hay mucha Candida auris a nivel internacional, y algunas personas que han viajado al extranjero y han sido hospitalizadas pueden traer esa infección a casa».
Sobre los entornos de mayor riesgo, el Dr. Schaffner precisó: «Los lugares comunes están en los hospitales y en centros de cuidados posteriores a la hospitalización. Instalaciones a donde se transporta a las personas para su atención después de ser hospitalizadas. Recuerde, estos son casi al 100% pacientes gravemente enfermos».
Estrategias de contención de la Candida auris
El reporte de la WebMD explica que las medidas que se han ido implementando desde la llegada de esta infección incluyen la identificación temprana mediante cultivos de vigilancia, el reporte obligatorio de casos a las autoridades sanitarias y el aislamiento de pacientes infectados o colonizados en habitaciones individuales.
Además, se ha reforzado la limpieza ambiental con desinfectantes registrados por la EPA que son eficaces contra estos patógenos, y se exige la desinfección exhaustiva de equipos reutilizables como ventiladores o catéteres.
La coordinación entre instalaciones es importante en estos casos. Antes de transferir a un paciente, el centro de origen debe notificar al receptor sobre su estado de infección o colonización.
En cuanto a la población general, se recomienda el uso de antibióticos solo cuando sean recetados por un médico, ya que el uso inadecuado de estos medicamentos puede alterar el riesgo de infecciones por hongos resistentes como Candida auris.
El Dr. Aaron Glatt, profesor y jefe del Departamento de Medicina del Mount Sinai South Nassau, en Nueva York, explicó al New York Post que cuando un paciente tiene «una enfermedad viral, como un resfriado, un antibiótico no le brindará ningún beneficio, pero sí tendrá más toxicidad potencial, tanto en términos de efectos secundarios como en el desarrollo de resistencia», dijo.
Asimismo, concluye el especialista, se debe mantener una buena higiene de manos con agua y jabón o gel hidroalcohólico, el cual reduce la transmisión de patógenos en espacios públicos y en el hogar.
Por último, adoptar un estilo de vida saludable, alimentación equilibrada, ejercicio, descanso adecuado, fortalece el sistema inmunitario y disminuye la vulnerabilidad ante infecciones.
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